¿Qué hay de nuevo? v4.85 — De la reunión grabada a la minuta, y de la minuta al plan

Una transcripción son sesenta páginas que nadie va a leer; lo que se circula después de una junta es una minuta. Ahora sale con el formato de tu empresa, pregunta lo que no sabe en vez de inventarlo, y sus compromisos pasan al plan de trabajo como tareas.
v4.85.0 — De la reunión grabada a la minuta, y de la minuta al plan
Subir la grabación de una junta y obtener su transcripción ya funcionaba. Pero una transcripción es material en bruto —sesenta páginas de conversación que nadie va a leer—, y lo que se circula después de una reunión es una minuta. Las empresas medianas y grandes, además, tienen su propio formato para ella.
Ahora, una vez transcrita la grabación, en su menú aparece «Generar minuta»: se redacta sección por sección con el formato que el despacho tenga cargado. Si el administrador subió el .docx de la empresa con sus huecos, la minuta sale con ese formato —portada, tablas y encabezados respetados—, no con uno parecido.
Lo que el sistema no sabe, lo pregunta
El servicio de transcripción etiqueta las voces por tramos de audio y no identifica personas: la misma persona recibe varias etiquetas a lo largo de la reunión, y una grabación de tres personas puede reportar catorce «oradores». Así que antes de generar la minuta se pregunta quién asistió y, si se quiere, quién es cada voz —ordenadas por cuánto hablan y con un extracto para reconocerlas sin volver a escuchar el audio—. De las voces que se identifiquen, la minuta sí puede decir quién se comprometió a qué.
Y lo que nadie confirme no se rellena con la mejor conjetura: sale como [POR CONFIRMAR]. Una minuta se circula y sobre ella se reclama, así que un responsable inventado es mucho peor que un hueco. Por lo mismo, un plazo dicho en palabras («la semana que entra») no se convierte en una fecha concreta que nadie acordó.
Medido sobre la misma junta real: sin identificar las voces, 4 de 8 compromisos salían con responsable; identificándolas, 7 de 7.
El círculo se cierra en el plan de trabajo
Los compromisos de la minuta se pueden pasar a tareas: se revisa la lista, se corrigen responsables y fechas, se desmarca lo que no aplique, y se crean en una sola operación que se puede deshacer. Cada tarea lleva la cita de la reunión y el enlace a la minuta, así que dentro de un mes «¿qué era esto?» se contesta sin preguntarle a nadie.
De paso se corrigió algo que afectaba a todos los documentos generados: el marcador con el que el sistema cita sus fuentes lleva una barra vertical dentro y, dentro de una tabla, partía la fila; la columna siguiente mostraba media cita.
Sin migraciones. La acción aparece sobre grabaciones ya transcritas y si el despacho tiene un formato de minuta cargado.
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